Dibujo en blanco y negro de una diligencia con nieve
Título película Tarantino
Sombra de Marquis Warren, El Cazarrecompensas
Letras de AQuemarropa
La 8th película de
Quentin Tarantino

Crítica y Argumento

Descripción sin spoilers del argumento de la película, algunas impresiones y nuestra opinión a quemarropa.

Lo mejor y lo peor

Lo que nos has gustado más y menos de estos Odiosos Ocho.

Los Odiosos Ocho

Los protagonistas, su papel y el desempeño del mismo.

The Hateful Eight,
La Crítica

Antiguamente, cuando arreciaba la nieve en Nebraska se contaba una triste historia sobre la igualdad después de la Guerra de Secesión. Cuenta esta leyenda que en las heladas estepas de Wyoming la vida de un negrata era la más valiosa de todos los Estados. Su cabeza valía 50 millones. Y muchos blanquitos querían pasarlo a cuchillo. Pero era sigiloso como la muerte, y rápido como el diablo. Ninguno volvía de aquellas montañas. Se decía que era cruel y al menos igual de racista que aquellos bastardos sureños que esclavizaban a los negros en muchas de las plantaciones de algodón. Pero puede que fuese una falacia porque también se decía que tenía una carta de Abraham Lincoln, uno de los héroes por la igualdad de los hombres. Se cuentan muchas historias, sobre buenos y malos. Pero la línea entre héroe y villano es subjetiva durante una guerra, aunque se forme parte del bando por la igualdad.

Y no voy a ser yo el que os cuente la historia de este hombre. Todavía me tiemblan las piernas. Pues amigos, hoy me lo he cruzado. Por suerte, no vio mi cara en el cartel de Se Busca. Pero me miró, y olió mi miedo. No le importará que sea inocente. Su carro iba cargado de cadáveres para cobrar la recompensa en Red Rock. Sigue trabajando, aunque la nieve lo cubra todo. Se dice que con varios billetes y un fósforo consigue prender rápidamente el fuego de la chimenea. No los quiere para otra cosa porque no necesitaría tantos para cualquier otra. Pero esta vez, con esta ventisca no llegará a la ciudad. Tendrá suerte si consigue llegar a la Mercería de Minnie. Quizás sea el final de su historia.

Porque si no lo traga la nieve, en la Mercería de Minnie habrá al menos otros siete odiosos... bastardos. Aún así, por si acaso, yo me largo.
Artwork con varios actores de la película
Póster alternativo con los tres protagonistas principales

Los Odiosos Ocho: El Reparto y sus Personajes



Los guiones e historias de Tarantino nos han dejado un puñado de personajes para el recuerdo. Los hermanos Vega -Vincent y Vic-, Beatrix Kiddo, Hans Landa, el Doctor King Schultz, Mia Wallace, Seth y Richard Gecko (creados para Abierto Hasta El Amanecer), Jules Winnfield, Alabama y Clarence (Amor A Quemarropa de Tony Scott), y así podríamos seguir hasta juntar a unos 50 ó 100 personajes muy carismáticos. Quentin es un gran creador de personajes, los dota de una vida y una profundidad digna de los mejores escritores. A través de unos diálogos ingeniosos y muy muy afilados, consigue que los actores que los interpretan brillen en la gran pantalla. Saca todo el jugo que un director puede sacar a un actor.

Ya desde su primera película, Reservoir Dogs, Quentin siempre supo que un gánster, un asesino, una novia que busca venganza o cualquier otro personaje no va por ahí hablando todo el rato de sus crímenes o de lo siguiente que va a pasar en la película. Un argumento es necesario trenzarlo e ir envolviéndolo bien en las entrañas de la película. La trama fluye con naturalidad al mezclar diálogos intrascendentes -muchas veces no tan intrascendentes- con otros diálogos y secuencias que sí hacen avanzar las tramas. Este es quizás su mayor aporte a la historia del cine. Obviamente no es el primero que ha logrado esto, pero sí es de los directores que mejor ha conseguido inyectar su sello propia en una película, hasta conseguir que todas ellas sean completamente reconocibles.

En The Hateful Eight vuelve a brillar la maestría de Quentin Tarantino a la hora de crear personajes. A pesar de la longitud del metraje, cercano a las 3 horas, no hay tiempo suficiente para que todos puedan chupar tanta cámara como nos hubiese gustado. Nos quedamos con ganas de más  de alguno de estos tipos. Pero hay diálogo tarantiniano para dar y tomar.

Vamos a repasar a los ocho odiosos...


El Mayor Marquis Warren, El Cazarrecompensas. Samuel L. Jackson.


Samuel L. Jackson interpreta al protagonista principal de The Hateful Eight. Un cazarrecompensas que fue al mismo tiempo héroe y villano de guerra. Si contabilizásemos todo el tiempo que Marquis Warren se pasa hablando, seguro que nos daría un alto porcentaje del metraje. Carga mucho peso de la película a sus espaldas, es como si llevase el hilo narrativo. Además este personaje tiene un toque cabroncete que mola.

John Ruth, La Horca. Kurt Russell.


Kurt Russel firma una actuación impresionante. Es un odiosos bastardo -como los otros siete- pero tiene algo que lo hace entrañable. Puede golpear a su prisionera y limpiarle las migas de la boca con cariño. La Horca actúa con tranquilidad, sabiendo lo que quiere.

Daisy Domergue, La Prisionera. Jennifer Jason Leigh.


Otra actuación memorable. Daisy Domergue es una odiosa fugitiva atrapada por La Horca. Es muy expresiva. Juega mucho con la mirada. Tarantino hace un trabajo enorme con los giros de cámara para captar los gestos y muecas de La Prisionera. Consigue que parezcan naturales, nada forzados. Jennifer Jason Leigh no necesitaría ni hablar para transmitir, pero cuando habla, también lo hace bien.

Chris Mannix, El Sheriff. Walton Goggins.


Walton Goggins interpreta a Chris Mannix, el hijo de un famoso forajido. Resulta difícil saber qué es verdad y qué es mentira de todo lo que dice. Podría ser todo cierto, como también todo mentira. Parece que tiene principios, pero podría ser también una mentira. Es locuaz, y sabe ganarse a la gente. Un personaje simpático y bien interpretado.

Oswaldo Mobray, El Verdugo. Tim Roth.


Tim Roth firma una actuación que recuerda mucho a Christoph Waltz en los papeles de Hans Landa y el Dr. King Schultz. Incluso en la película se parecen físicamente. Pensábamos que un papel así sólo podría interpretarlo el actor alemán. Pues Tim Roth también puede clavarlo. No hay nada que objetar a la actuación, es buena, pero el personaje está un poco trillado ya, recuerda demasiado a los personajes de Waltz en las dos películas anteriores del director.

Bob, El Mexicano. Demian Bichir.


El Mexicano es el encargado de La Mercería de Minnie. No es un personaje para el recuerdo, sino de los necesarios para cumplir funciones argumentales.

Joe Gage, El Vaquero. Michael Madsen.


El Vaquero tiene poco protagonismo. Y sin embargo cuando entra en los diálogos, resulta interesante. Nos quedamos con ganas de que interviniese más y de conocer más detalles de su historia.

El General Sandy Smithers, El Confederado. Bruce Dern.


Al igual que el personaje anterior, El General Sandy no es de los que chupa más cámara, pero sin embargo tiene una historia muy lograda. Una actuación muy serena de Bruce Dern.


Son muchos personajes importantes los que tiene The Hateful Eight. Todos tienen su función en el argumento, mayor o menor, pero están ahí por algo. Tampoco se puede contar mucho más del argumento sin dar demasiadas pistas. La película es un juego de misterio, menos personajes quitaría incógnitas a la ecuación. Incluso podría dividirse en dos historias que se cruzan y se unen, al encontrase todos atrapados en La Mercería de Minnie. La historia secundaria es casi exclusivamente para Marquis Warren, que se convierte en una especie de detective de la principal.

Y ya está, me gustaría seguir y seguir hablando de The Hateful Eight y del cine de Tarantino, pero acabaría contando toda la película. Espero no haber soltado ningún spoiler.

El regreso de Quentin Tarantino siempre es un acontecimiento especial. Debería salir más de gira. Tres años de espera son muchos para conseguir la siguiente dosis. Quizás sea también parte del encanto. La espera convierte cada nueva película en una cita. Y siempre vale la pena la espera.

Crítica y argumento de The Hateful Eight


En cada nueva película, Quentin Tarantino nos sorprende argumentalmente. Suele ofrecernos algo radicalmente distinto a todo lo anterior, eso sí, siempre con su sello característico. Pensábamos que en esta ocasión, al repetir en el western después de su Django de hace tres años, sabíamos por dónde iba a salir. Y sin embargo The Hateful Eight no es un Spaghetti Western, de hecho casi no es un western. El director de Tennessee nos ha sorprendido una vez más, en esta ocasión con una película de suspense y misterio ambientada en las heladas estepas de Wyoming durante una terrible ventisca.

Poco después de terminar la Guerra de Secesión las heridas permanecían abiertas en la población estadounidense. La barbarie de la esclavitud todavía admitía discusión. Es el telón de fondo histórico de la película y un motor del argumento que provoca que algunas escenas avancen, y también añade nexos argumentales entre los protagonistas. Los personajes de The Hateful Eight se posicionan a favor de uno u otro bando, pero ello no impide que puedan crear alianzas entre ellos. Aquí no existen buenos ni malos, incluso posicionarse del lado correcto en la discusión racial, no hace a cualquier protagonista mejor persona, ni lo redime de su pasado. O de su presente. Como dice el título de la película, ninguno de estos ocho tipos ha llevado una vida ejemplar, ninguno es mejor tipo que el anterior.

La película comienza mostrándonos el nevado paraje que forman las montañas y la estepa de Wyoming en un invierno que el director no define en el tiempo. Pronto estas imágenes dejan paso a un largo plano casi estático de un Cristo cubierto por la nieve. Mientras la cámara se aleja, vislumbramos al fondo el avance de una diligencia. La escena no daría mucho de sí, pero la música de Ennio Morricone va elevando la tensión y el encuadre perfecto de la diligencia mientras se acerca al Cristo hacen que algo que parece tan simple funcione. Y sin embargo, esta escena tiene una función más importante de lo que pueda parecer.

La primera escena nos avisa y nos prepara para lo que viene después. También nos relaja. Debemos ponernos cómodos en la butaca del cine porque Quentin no sigue el ritmo acelerado del cine convencional. Después de ver la película queda claro algo que realmente ya sabíamos. Tarantino no graba cortes de cámara de 3 segundos, y luego corta y pega, de una cámara, de la otra y de cuarenta mil más. Una escena de Quentin está grabada con cámaras que siguen la acción, enfocan, desenfocan, se mueven. Vamos, cámaras que graban cine de verdad. Esto sumerge al espectador mucho más en una película y hace que las escenas perduren en nuestra memoria. En The Hateful Eight, el director se recrea en la composición de las escenas y en la grabación de los encuadres mucho más que en cualquiera de sus películas anteriores. Es la película que le hubiese gustado recomendar cuando trabajaba en aquel videoclub californiano. Se lo ha pasado genial creándola.

Opinión a quemarropa


por Alex AQ.

The Hateful Eight es un western, pero muy distinto a todos los que se han filmado. Guarda elementos clásicos del género, como la vestimenta, la forma de resolver los conflictos, la idiosincrasia de los tipos de la época. Y sin embargo evoca a una película de suspense o a una novela de misterio. Tiene como protagonista a un cazarrecompensas con un sentido agudo de la supervivencia, tanto que se comporta como un detective, improvisado pero perspicaz. Es algo nuevo en el cine de vaqueros, y tiene tanta importancia argumental como las balas gastadas, sino más.

A pesar de tener suspense, The Hateful Eight no provoca tensión. La película hubiese mejorado si Quentin diese más carga angustiosa a los protagonistas. Como en una película de Hitchcook, donde el protagonista está sometido a un montón de problemas que le provocan una tensión enorme que luego se refleja en el espectador. Tarantino podría haber profundizado más en los protagonistas para luego poder sentir nosotros esa tensión según vamos encarando el desenlace.

Los personajes vuelven a ser magníficos, como en todas las películas de este director. Y lo mismo podríamos decir de los diálogos. La carga política y racial me parece mejor lograda que en Django. Como en toda su filmografía, otra vez ha creado unos personajes tan geniales que nos quedamos con ganas de conocer más de ellos.

La calidad técnica a lo largo de las tres horas de duración raya la perfección. Quentin nos ha dado una película en la que disfrutar cada plano. Los encuadres son maravillosos, al igual que los enfoques y desenfoques de cámara para centrar la atención en un protagonista o en otro según lo requiera la escena. Es una película lenta, pero que un cinéfilo disfrutará plano a plano. Está cargada de escenas largas y precisos movimientos de cámara. Es una forma más compleja de rodar las escenas, en lugar de utilizar diez cámaras y cortar y pegar cachitos de 3 segundos. Se nota en el resultado.

La película se hace larga. La principal razón es que cuando vamos a encarar el final volvemos al principio de la historia. Y sólo para contarnos cómo llegaron algunos tipos a la Mercería de Minnie. Es un corte forzado y nada necesario, pues esa parte no tiene ningún misterio, ya está todo resuelto. No había necesidad en Reservoir Dogs de filmar el atraco, aquí mucho menos. Ese capítulo corta el ritmo, y justo cuando esperamos ver el final.

Quentin realizó la película que le dio la gana. Sin pensar en el espectador menos proclive a su estilo. Los que amamos a Tarantino lo aplaudimos, y The Hateful Eight a la mayoría nos ha encantado, tiene mucho de lo de siempre en otro contexto, y explora terrenos nuevos como el misterio y el suspense. Pero esta película no gustará a algunos que suelen disfrutar con su cine: tiene poca acción, es lenta y casi toda la historia transcurre entre cuatro paredes. Los diálogos tarantinianos llenan todo el espacio, incluso más que en cualquiera de sus películas anteriores. No sobra ninguno, todos los diálogos son buenos, pero ha pecado un poco de exceso.

The Hateful Eight es una buena historia, una película imprescindible. La compraré en DVD y la pondré cada X años. En mi opinión merece una puntuación de notable alto. Pero un notable en una filmografía con mucho sobresaliente sabe a poco.
Reparto de la película

Argumento de The Hateful Eight



The Hateful Eight se desarrolla principalmente en dos situaciones: un viaje en diligencia hacia Red Rock que tiene que interrumpirse por una ventisca, y la estancia de ocho tipos y el conductor de la diligencia en La Mercería de Minnie a causa de esa ventisca. Esos ocho tipos tienen o diversos intereses entre ellos, o simplemente la casualidad y el mal tiempo los ha hecho ir a parar a la mercería. Pero ¿quién está por casualidad y quién por interés?

Tarantino jugará con el espectador a una especie de ¿Quién es quién? para que, paso a paso, vayamos descubriendo qué busca alguno de esos tipos. Incluso antes de que los intereses de los protagonistas precipiten los acontecimientos, un diálogo entre dos personajes con ideales distintos hará de catalizador, permitiendo que la trama avance y dejándonos con la duda de por dónde irá la película. Los protagonistas irán girando sus cartas, pero siempre guardando sus ases entre las mangas. A veces en una partida, la paciencia es una virtud.

No vamos a describir hechos concretos. Preferimos no hablar mucho del argumento, ya que el misterio es uno de los cimientos sobre los que se asienta The Hateful Eight. Si queréis saber un poco más, en la sección sobre Reparto y Personajes definimos y describimos a los protagonistas.


Lo mejor y lo peor de The Hateful Eight



The Hateful Eight tiene cosas de sobresaliente, y otras no tan buenas. Vamos a elegir ocho de cada tipo. Tendremos que dejar algunos puntos en el tintero y tratar otros de modo muy general para no spoilear la película.
Lo mejor:

- Los diálogos tarantinianos. Pura brutalidad expresiva. Simplemente geniales.

- El misterio y el suspense.

- Los Ocho Odiosos: los personajes, y la interpretación de los actores.

- La composición de las escenas, los encuadres... Toda la parte técnica.

- La actuación de Jennifer Jason Leigh. En una película donde los personajes tienen largos diálogos, los silencios y gestos de la actriz comunican tanto como las palabras.

- El final. Sin más, mejor no desvelar nada.

- La carta de Lincoln y la duda sobre su veracidad.

- La banda sonora de Ennio Morricone.
Lo peor:

- El argumento es bueno, pero no genera la suficiente tensión en el espectador. A la parte de misterio le falta un pelín de sorpresa.

- El capítulo que nos lleva a los acontecimientos de la mañana en la mercería corta el ritmo, y es innecesario. Todo el pescado está vendido y retrasa el final.

- Michael Madsen pasa muy desapercibido. Es el odioso que menos interviene. Podría tener una mayor repercusión en la trama.

- No poder ver la versión de 70 mm porque el cine de tu ciudad no tenga proyector. En el cine en el que la vimos, la imagen de los paisajes no era demasiado nítida, tenía mucha bruma.

- La película tarda en explotar. Bastante lenta.

- El personaje de Tim Roth. Buena actuación y buen personaje, tipo Hans Landa y Schultz de Christoph Waltz. Pero suena a repetido.

- El título que le han dado en España: Los Odiosos Ocho.

- Tener que esperar otros tres años para una nueva película de Tarantino. Y que sólo vaya a rodar 10 largometrajes.
 
 
 
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